El Butano Popular

Librepensamiento y explicaciones

Maladolescenza

Jorge de Cascante Hace tiempo que vengo al taller y no sé a lo que vengo— 06-03-2015

Siento que llevo desde dos mil cuatro esperando a que aparezca un mensaje nuevo en mi cuenta de Gmail. Mi madre me llama por teléfono los viernes y me dice hijo cuéntame qué tal estás pero de verdad, ¿qué quiere que le diga? Todo cada vez mejor, yo muy contento, el cielo con este azul, pronto llegará la primavera, sería interesante invertir más en educación, la verdad, los niños tienen que seguir yendo al colegio, ellos son nuestro futuro. No sabes cómo es trabajar para vivir hasta que trabajas para vivir, esto no se lo puedes decir a nadie porque las personas tienen una idea inamovible de las cosas que no han vivido: un embarazo, tener dinero, ser negro, morirse. Su idea fija es una mezcla de lo que han oído, leído y visto en internet. Si no han pasado por donde tú has pasado nada de lo que les digas cambiará lo que creen que piensan, el lenguaje es una línea de metro sin paradas. Vivo de alquiler en un piso en Herrera Oria, lo comparto con un estudiante de medicina de Granada que me da un asco que me muero, no hay nada alrededor del edificio, ni tiendas ni árboles ni nada, lo más cercano es un merendero a diez minutos andando que tampoco tiene nada alrededor y encima es zona de cruising, es como si hubieran querido llevar mi casa de un lado a otro y se les hubiera caído por el camino, si un día al estudiante de Granada le da por intentar ahogarme con una bolsa del Opencor… no quiero ni pensarlo. Todas las noches para dormirme rápido me imagino que soy un mono pequeño que viaja en una nave espacial que tiene una cocina dentro que escribes con un teclado lo que te quieres comer y te lo sirven todas las veces que lo pidas, me he inventado que me lo cocinan unos robots que son cabezas de acero flotando en el aire. Mi vida es como si me pegaran con ella en los huevos. Las mañanas en la correduría se me hacen cada día más largas. Al principio tenía sentada enfrente a una chica que se llamaba Susana que yo pensaba que nos gustábamos pero un día la cambiaron de sucursal y a la semana me enteré de que había interpuesto tres quejas a Comunicación Interna contra mí porque la miraba con los ojos abiertos como un pez que no ha visto nunca la luz y según el informe le daba miedo, no la veo desde hace ocho años. En la universidad una chica me dijo que le gustaban mis ojos, tengo uno azul y uno verde, como Alejandro Magno. Ahora como soy senior tengo sitio de ventana y me pega el sol, la correduría está en un piso dieciséis, veo toda la ciudad, si llueve, si no llueve, los aviones, las familias, es horrible. Por fuera tengo esta pinta pero por dentro sigo siendo joven, la empresa nos lleva una vez al año a Torrevieja, el año pasado gané la yincana solidaria. Me sigo enamorando todos los días, va en serio. El amor es lo más fuerte que hay.

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