El Butano Popular

Librepensamiento y explicaciones

SANCHO GRACIA

Entrevista— 23-05-2011

Sietemachos de España y de Gibraltar, asaltacaminos idealista durante tres temporadas pero por siempre, actor de carácter, de genio y de talla en cien mil producciones de teatro, cine y televisión. Félix Sancho Gracia (Madrid, 1936) lleva hoy cuarenta años casado, tiene tres hijos que lo han hecho abuelo y trabaja en el recital Versos bandoleros y canciones escondidas, que se estrena este verano en el Festival Internacional Rías Baixas de música, danza y teatro, iniciativa suya junto al productor Celestino Aranda y el director de escena Miguel Narros. Nos sentamos a entrevistarle pero se nos olvidó a mitad. Mierda, ni siquiera hablamos de Tonino Valerii

Javier Gurruchaga Foto: Irene Schulz © 2011

Sancho, yo quería hablar contigo porque tú has sido uno de los hombres más guapos de España.
¿Yo?

Tú, claro.
Pintoresco.

No, no: guapo.
Pintoresco. Tú cuando vas con el coche por la carretera y de pronto ves un cartel que dice “Vista pintoresca”, suele indicar casi siempre la vista más bella, la más bonita. Pues eso. Yo soy pintoresco.

Vale. Y supongo que guapo no se es porque sí, que hay que saber serlo.
Para ser guapo hay que tener los pies sobre la tierra.

Estoy buscándote el mujeriego, tu fama.
¿Yo tengo fama de mujeriego?

No, es un anuncio.
Ah, pues no lo sabía, ja, ja, ja. Bueno, pues sí, no sé, están muy bien, las mujeres, ¿no?

Toma, claro.
Sí, son un elemento bastante importante en la vida, sí. Qué bellezas.

Vamos al principio, va. Tú naces en Madrid en 1936 y te van metiendo la familia en la cárcel.
Todos, estuvieron todos en el talego, unos más y unos menos. Estuvo uno de mis abuelos, el otro creo que no, y cuatro tíos. Y mi padre muerto en guerra.

Y entonces lo que queda de la familia se exilia a Uruguay, siendo tú muy niño.
Sí, yo tenía 12 o 13 años. Un país laico, estupendo, donde crecí, estudié, me peleé por primera vez… Follar no porque ya había follado.

¿Ya? Eras un crío espabilao.
Espabilao, sí. Y en el barco también follé, yendo para allá. Por pintoresco.

Allí estudias interpretación y vuelves a España en 1962.
Había venido antes a ver a mi abuela y a la familia, venía de vez en cuando y me quedaba uno o dos meses, hasta que en el 62 decidí irme a Estados Unidos, donde entonces vivía mi madre con mi hermana. Pero pasé primero por Madrid, donde me encontré con un amigo que me dijo que le acompañase a un ensayo de Calígula que estaba dirigiendo don José Tamayo. Fui allí, resulta que les hacía falta un tío para el personaje de Escipión y me contrataron. Debuté en el teatro romano de Mérida. Y aquí estoy.

Y pronto el cine, porque volvías sabiendo inglés, que sería una ventaja en aquella época de coproducciones.
Sí, entonces había mucha coproducción con Italia y con Estados Unidos. Y al rodarse en inglés, pues claro, trabajaba mucho. Se me requería no por actor sino por hablar la lengua. Hice un montón de pelis con los gringos.

La casa de las 1000 muñecas, por ejemplo, en 1967.
Esa era inglesa. Con Vincent Price, estupendo actor. La rodamos en Madrid, y recuerdo una escena en la Castellana, donde está la embajada alemana, que tiene una especie de minarete moro, árabe. Pues ahí, en ese paseo, rodamos una secuencia bastante larga en la que se suponía que yo estaba en Tánger, buscando…, no sé, no me acuerdo cómo era la historia de la película, que me habían quitado a mi mujer o no sé qué y me la querían meter de puta, y yo iba por allí buscándola y no sé qué hostias. Pues hicieron que aquello fuera Tánger, con el minarete al fondo, pero no repararon que en el contraplano ya no estaban los moros y que pasaba un autobús que decía “Quina San Clemente”. Cuando la estrenaron, a poco más rompen el cine.

Eso suena a contingencia a lo Jesús Franco, con quien también habías trabajado nada más llegar, en Vampiresas 1930.
¡De negra! Sí, sí, Jess Franco. Ahí salía yo haciendo de negra, en una orquesta. Con una actriz y cantante que murió muy joven, pobrecita, que se llamaba Mikaela.

Prima de Soledad Miranda, según tengo entendido.
Pues de eso no me acuerdo.

Yo rodaba mucho, pero películas españolas más bien pocas. Por regla
general siempre trabajaba en coproducciones, por el inglés.

¿Con qué periodicidad se trabajaba entonces? Porque mi idea es que se daba un destajismo absoluto, un flujo constante de rodajes hasta que en el 83 llega la Ley Miró y se carga la industria a favor de un cine de postín.
Pues sí, así fue. Estaba funcionando. Yo rodaba mucho, pero películas españolas más bien pocas. Joder, hay una que siempre que pueden la reponen, La ciudad no es para mí… Pero yo por regla general siempre trabajaba en coproducciones, por el inglés.

Y porque no tenías problema en darte hostias, en caerte del caballo cuando hiciera falta. Siempre has sido un actor muy físico.
Sí, me gustaba. Ahora me duele todo.

Era la época de los westerns mediterráneos, tras el éxito de Por un puñado de dólares en el 64.
Sí, rodé unos cuantos, con los italianos. ¿Sabes quiénes hacían mucho western aquí? Los hermanos Balcázar.

En Esplugas, donde tenían Esplugas City, una zona preparada para ello.
Exactamente. Y en los Monegros. Eran varios hermanos. A uno de ellos lo trincaron en México por tema de drogas y le dieron matarile en la cárcel. Era una familia con negocios, con peleterías, tenían también el hotel Cristal, cerca de las Ramblas de Barcelona… Con los Balcázar yo rodé una sola película, una con Ernest Borgnine. La hicimos en Alicante y Murcia, y se llamaba Lluvia en un verano polvoriento.

Esa no la he visto, la buscaré. Mi favorita tuya de esa época es Oro maldito, un western rarísimo.
Esa la rodé en Almería. Creo recordar que el director se llamaba Giulio Questi.

Sí, sí, sigue vivo, es un señor muy mayor y ahora hace pequeños vídeos caseros y los cuelga en internet.
Pues tendrá mil quinientos años. Era un tío muy nervioso, siempre fumando. Oro maldito, sí… Ahí salía Tomás Milián, y Roberto Camardiel, que ya murió, y Marilu Tolo, que qué buena estaba, qué culo tenía, joder, estaba buenísima…

Me gusta el género de acción y sobre todo el género de acción con
caballos y campo.

Años después, con Curro Jiménez, vuelves a hacer un western, encubierto quizás, pero western.
No, no, de encubierto nada, era un western con todas las letras. Me gusta el género de acción y sobre todo el género de acción con caballos y campo. La acción urbana también me gusta pero menos. Mira, los especialistas de caballo de España han sido de los mejores del mundo. Aprendieron de un tío que se llamaba Yak Canutt, que fue el maestro de armas y la segunda unidad de acción de La diligencia de John Ford. Vino aquí con no sé qué película, en la época de Bronston, y fue su hijo, John Canutt, que también era muy bueno, quien enseñó a los españoles. Los especialistas de caballo españoles han sido llamados de todo el mundo, son los mejores. Yo era amiguete de ellos y me gustaba mucho aquel ambiente.

Álvaro de Luna, el Algarrobo, también había sido especialista, ¿no?
Efectivamente, en Italia, antes de trabajar en Curro Jiménez. Había hecho una obra de teatro conmigo, de un escritor mallorquín que se llamaba Jaime Salón, que murió hace poco.

Para escribir Curro Jiménez fichas a un escritor uruguayo, Antonio Larreta.
Vivía aquí exiliado, porque si no en Uruguay le cortaban el cuello. Había sido profesor mío allí, en la escuela de arte dramático, y le llamé un día a las cuatro de la mañana: “¡Oye, que vamos a hacer una cosa de bandoleros!”, “¿Eso qué es?”, “Ven que yo te lo explicaré”. Y escribimos a medias el primer guión. Yo escribía sobre todo la parte izquierda, la de acción, y él la parte derecha. Y ahí empezó Curro Jiménez.

Y desde entonces ya eres el personaje. ¿Alguna vez te ha agobiado?
¿Qué coño me va a agobiar una cosa que me invento yo, produzco yo, interpreto yo y su puta madre yo, y que después de cuarenta años me estás preguntado por ella?, ¡¿cómo me va a agobiar?!

La produces en 1974, pero en cine no te estrenas como productor hasta Gallego, en 1988.
Para cine con Gallego, sí. En tele había producido La máscara, Los desastres de la guerra, Tango … Luego en cine dirijo Huidos .

En 1993. Otro western.
Sí. De esa eché al primer guionista, a Manolo [Matji]. Lo eché. Quería hacer otra película y le dije que se fuera a tomar por culo. Seguimos siendo íntimos amigos, eh, no tiene nada que ver.

Ahora parece que los géneros rebufan un poco en televisión, con Águila Roja y series así.
Un poquito, eso parece. Aguila Roja, Hispania … Sí, parece que vuelve el género un poquito. Los americanos no lo han dejado nunca, los ingleses tampoco. Aquí, como nos hemos dedicado más a la comedia…

Las películas tienen que ser buenas o malas, y a tomar por culo.

También por complejos, ¿no?, por incultura nuestra.
Pues sí. Una tontería. Las películas tienen que ser buenas o malas, y a tomar por culo. Sean del género que sean. Si es comedia, que sea buena, y si es acción o es drama o es terror, que sea buena.

Hay una de terror contigo que nunca he visto, El espectro del terror.
¿Trabajé yo ahí?

Ahí estabas. En 1973, con María Perschy. Era una peli de José María Elorrieta.
¡Ah, coño, sí! Es una peli que… Naaada, nada, nada; ahí salgo porque era yo muy amigo de José María Elorrieta y me pidió que hiciera una aparición, pero nada, poca cosa. Trabajaba también un amigo mío que se llamaba Aramis Ney, un pintor que no se dedicaba a esto. Pero nada, nada, de esa película ni me acuerdo. Maria Perschy, sí. Buena actriz. Y muy guapa que era, la cabrona.

Tú de mujeres guapas has ido sobrado.
Bueno, sí. Y todavía me queda alguna.

No, no, si estoy seguro. Cuéntame, hombre, cuéntame.
¡No, para qué! Averígualo, coño, si está todo por ahí.

Todo no creo.
Todo… Todo con lo que he trabajado. Nunca he negado nada. Está todo ahí.

Están las fichas técnicas.
Claro, claro.

Pero las artísticas no sé yo si están…
Ah, qué jodío…

Eres un caballero español.
Sin ninguna duda. Ya lo decía en Jarabo: “Yo soy un caballero español”.

Jarabo era un capítulo de una serie, La huella del crimen, pero hoy se valora casi como una película, y una muy buena.
Es que la hizo un gran director, Bardem, y la bordó.

Recuerdo el viernes en que la emitieron. Hubo imágenes que no me quité de encima en mucho tiempo.
Tú serías un crío.

Pues si es de 1985, trece años tendría yo.
Para mí es una de las mejores “películas” de Bardem, al margen de los clásicos, Calle mayor o Muerte de un ciclista. Bardem era un gran director. Y gran persona. Juan Antonio.

¿Ahora ves televisión?
Veo… fútbol, y veo algún cachondeo de estos que gritan, pero lo apago enseguida. Series no veo casi nada, pero sé que se están haciendo cosas que no están mal. No hablo de share ni de historias, hablo de factura, buena factura tienen todas. Lo que sí noto, y es una opinión personal, es que hay un problema generalizado de dicción entre los actores. Pero bueno, esperemos que se arregle.

También es otra manera de hacer.
Nah, la mejor forma de hacer es con una buena dicción. Una buena dicción te permite emplear el texto como te dé la gana. Si no hablas bien, si no pronuncias bien, pues vete a tomar por culo, estás jodido.

Tendrá que ver que hoy no todos parten con un bagaje de teatro.
El teatro hace mucho, es una gran escuela, pero a mí me da la impresión de que es que hay muchas películas que no se toman en serio ese aspecto.

A lo que íbamos: Raquel Welch, Alida Valli, Annie Girardot…
Y más.

Todas guapísimas.
Guapísimas, mujeres guapísimas. ¡Y que todavía funcionan! Mira Raquel Welch: Raquel está haciendo musicales en Nueva York. Brigitte no, Brigitte está dedicándose al rollo de los animales. Annie Girardot ha muerto, macho. Alida Valli también. Y de las otras, pues yo qué sé, andan por ahí todas. Las españolas y todas. Muy bien todas, además, muy bien, la mayoría están guapísimas. Algunas se han retirado porque ya sabes que, desgraciadamente, no escriben guiones para mujeres de cuarenta, cincuenta añitos, que están todavía muy bien. No, sólo se escriben guiones para niñas de éstas que, bueno, algunas están bien, pero a otras les falta mucho todavía.

Lo que ocurre con todo, que la juventud se vende como valor y la vejez se esconde.
Es la sociedad, sí. Ahora si no te pones tatuajes, y el rollo, y un cacharro aquí en la nariz… Mira, me voy a poner yo uno en la polla, a ver si funciona. ¿No hará daño eso, en la polla?

Yo no pienso probarlo. Pero a ti no te hace falta, tú siempre has estado currando.
Y sigo. Yo nunca me he quejado, la verdad, ni cuando curraba ni cuando no curraba.

Los directores jóvenes también han querido contar contigo. Hace poco estuvimos hablando con Enrique Urbizu, que ahora estrena película nueva.
Enrique, divino director. Le quiero mucho. La primera película que hice con él fue Cachito. Me divertí mucho. Luego le hice otra, yo calvo como una bola de billar, La caja 507. Ahora va a estrenar una nueva, sí, pero Enrique llevaba ocho años sin rodar. No puede ser, coño. Ocho años, échale cojones. Enrique quiere hacer sus propias películas y no le dejan. A Alex [de la Iglesia] también le he hecho cuatro o cinco. Vienen de Bilbo, estos cabrones. Ahora me gusta mucho la película de Agustí Villaronga, cojonuda. Agustí tampoco rodaba desde crío.

No, hombre, hizo El mar hará diez años.
Pues eso, desde crío. Y luego salen películas que se estrenan un día en no sé dónde y a tomar por culo. Algo está mal montado. No quieren apoyarnos. En tu tierra están muy cabrones, por cierto. Para hacer teatro no te contratan.

¿Por la lengua?
No, no, por la lengua no, por los cojones, porque no les sale de los huevos. Aquí en Madrid todo lo contrario, el director de no sé qué: Boadella; el director de lo otro, el Mario Gas. Y allí el Sergi Bellver, que no responde. Es jodido porque se va creando una cerrazón que no es buena. Prefieren que llegue una cosa de Alemania que una de Madrid.

Somos un poco hueso, los catalanes.
Es un sistema jodido. Pero bueno, ya se arreglará.

¿No ha sido siempre así?
No, yo he estado en Barcelona trabajando con obras de teatro un año o un año y medio seguido; antes no era así. La mamma , Tiempo de espadas … Yo cerré el teatro Moratín, en la calle Aribau, que luego pusieron una discoteca o no sé qué pollas. Antes se iba. Ahora las compañías van una semana o quince días como mucho, y ya me contarás. Y, bueno, corrígeme si me equivoco, pero según tengo entendido, a ver cine en catalán no va ni dios.

No, no, pero ni dios. Eso es una política vergonzante. Ni siquiera promueven la versión original sino el doblaje en catalán, que sólo van a ver cuatro gilipollas politizados.
A mí me jode, porque Barcelona es una de las ciudades más bellas de España. Ir, voy cuando me sale de los huevos, pero me cabrea no poder trabajar.

Ese palacio de Montjuich me lo bajaba yo con el culo, toda la escalera.

Allí habrás rodado también mucho.
Claro, allí rodamos la serie de Los tres mosqueteros, por ejemplo. En Barcelona y en alrededores, por la carretera vieja del Garraf. Ese palacio de Montjuich me lo bajaba yo con el culo, toda la escalera. Yo entonces estaba haciendo teatro. Vivía en Castelldefels, que nadie quería vivir allí porque era una mierda con muchos mosquitos y no sé qué, y yo me fui a Castelldefels a vivir, a la puta playa. Te estoy hablando del año 71, 73. Me levantaba a las cinco de la mañana para rodar.

Trabajabas mucho pero quemabas la noche, también.
Claro, lógico. Bueno…, no, no la quemaba mucho en aquella época, no creas. No ves que terminaba del teatro a la una de la mañana. La quemaba cuando no trabajaba, que era de puta madre… Oye, han vuelto a poner el sitio aquel maravilloso, El Molino, ¿no? ¿Qué tal eso?

Sí, pero creo que es otro concepto, más impostado. El Paralelo ha estado muerto muchos años y ahora están intentando vivificarlo, porque los turistas entran por mar, de los cruceros.
El Paralelo era maravilloso. Después, cuando cayó, se llevaron mucho puterío hacia la plaza Francesc Macià y por ahí, que antes se llamaba Calvo Sotelo. Esa zona ya la viví poco, ya no iba. Pero Barcelona era una maravilla, era la polla… ¿Te quedas unos días en Madrid?

Pues creo que me voy a quedar el fin de semana, así vuelvo a Las Ventas.
¡Ah, qué bien!

Aunque el domingo pasado fue deprimente, todos los toros salieron malos y no hubo manera.
Está jodido… Yo ahora voy menos porque mis amigos están ya muy apalancados, nadie quiere acompañarme, pero bueno, ya tengo entradas para José Tomás en Barcelona, en la Monumental, que a mí me entran por un lao.

Hostia, pues si no consigo, te llamo y me cuelas, que a veces es difícil.
Pues allí nos vemos. Joder, en la Monumental hicimos un homenaje a Mario Cabré. Me llamaron para salir con los caballos, y con el Algarrobo y el otro, y dábamos la vuelta a la plaza, y saludábamos y todo el rollo. En la época de Curro Jiménez. Nos pusieron cuatro caballos tordos preciosos y de ronda por allí…

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