¿Qué pasa con Alejandro? Tan mayor, con ese bigote así tan fino que parece un cordel blanco enrollao, con esa mirada muerta, esas pestañas caídas de muñeca dormida, con su Peluquería de Caballeros así como está el negocio de cortarnos el pelo, así tan de bajón, ¿no es horrible? No se puede mantener una peluquería de caballeros en Madrid cuando ya no quedan caballeros en Madrid. ¿Alejandro? Se ha hecho una página en internet pero no le ha servido de nada, el negocio no tira, ¿es que no lo ves?, los suelos de los adentros están limpios todo el rato, ¿qué podemos hacer por él?, ¿qué podemos hacer por Alejandro? Son los tiempos que corren, lo han dicho en la radio. Nos van a dejar sin peluquero, aunque a éste ya es que ni le saludamos. Ni nos cae bien ni nada. Años ya sin pisar esa peluquería con esos suelos, esos suelos que están tan fríos; las revistas de dos mil cinco tan bien apiladas, tan perfectas, la escoba nueva encima de la mesa, la foto de recuerdo en la pared enmarcada enseñando a unos señores todos iguales así con las barbillas hacia delante así como estampillados con los números de serie puestos en las frentes. ¿No es un horror la situación en la que nos encontramos? Pobre peluquero nuestro de nuestro barrio, ¿no es una tragedia? Alejandro, tan viejo. Alejandro, que una vez le cortó una oreja a un caballero, que se la cortó como el que le separa dos páginas a un libro, la oreja roja suelta palpitando encima del suelo frío, la navaja siempre encima del hombre como el alambrista encima del alambre. Alejandro, que ayer se subió al tejado a rescatar a su gato, tres niños rapados al uno animándole desde la calle, trémulo el peluquero, ven gato ven vuelve gato míster gato, el gato como si no le hubiera visto en la vida, Alejandro haciendo gestos a los niños para que se callasen, corriendo detrás del animal con la carne periférica moviéndosele como en un balancín. Peluquería de Caballeros: te nos vas. Peluquería de Caballeros, Alejandro: lo mejor que puedes hacer es rendirte, ¿es que no lo ves?, ¿no ves que tu negocio ya no tira?, vas a tener que cerrar, vas a tener que marcharte, márchate ya, que no es por nosotros, que es por ti, ¿qué haremos cuando ya no estés?, tanto que decirte ahora mismo, Alejandro, ¿qué haremos?, ¿hay vida después de tus tijeras?, ¿dónde nos cortaremos el pelo los que aún tengamos pelo?, ¿en otro sitio? En otro sitio.
